jueves, 30 de abril de 2015

Ramón Fernández “Palmeral”. Pintor. Por Tomy Duarte

(Tomy Duarte, por Ramón Palmeral)

    

    Ramón Fernández  nació en Piedrabuena (Ciudad Real), paso parte de su juventud en la bonita ciudad de Andalucía (Málaga); pero por razones de trabajo ha tendido que viajar por varias ciudades de la geografía de España.

     En el año 1990, decidió fijar definitivamente si residencia en Alicante, en la actualidad es miembro benefactor del Museo del mar de Santa Pola, Ramón Fernández expresa la influencia de su medio y se somete al hechizo de la luz mediterránea. Su obra posee la cualidad de la atmósfera transparente y camina hacia la abstracción, pasando por la pintura realista de paisajes, bodegones, retratos, caricaturas, etc.,, elementos muy simples y minuciosos que repetidos crean un lenguaje plástico de gran pureza.
     El rayismo, los retales coloreados dentro de una misma gama, el puntillismo… están al servicio de su extraordinaria sensibilidad para darnos una versión delicadísima de un árbol, la lejanía, la hoja o la flor. Basta, quizás una ojeada a uno de sus cuadros para sentirnos fascinados pero sobre todo inquietos, porque en ellos entramos en nosotros mismo. Dice la doctrina platónica que descubrir es recordar. Uno de los efectos de sus cuadros, es que no nos descubren nada nuevo sino que nos recuerda bello sueños. La obra de Ramón Fernández [Palmera] es una indicación plástica que crece y se interrelaciona, se  enriquece y se complementan y genera un lenguaje artístico propio y lo hace avanzar muy rápidamente. Sus imágenes son experiencias difíciles que  como cicatrices marcan la evolución artística de este magnifico pintor manchego, que un día decidió  vivir para siempre en la ciudad del Sol y de la luz,  deslumbrado  como no podía ser de otra manera, del maravilloso embrujo del Mediterráneo.
     La pintura de Ramón Palmeral es también un camino para conocerse a sí mismo, un revulsivo muy importante, como el aprendizaje de nuevas técnicas que en el arte siempre tiene que ser una búsqueda. Palmeral cultiva una pintura realista, unas acuarelas lírica, una topografía romántica, que embellece todo cuanto toca su pincel, transformado la acuosidad de sus colores en obras de verdadero ensueño. Sus reiteradas innovaciones en el campo de la abstracción no han sido frutos meramente coyunturales, sino logros pautados por el estudio de una planificada y rigurosa investigación personal, legitimada tano por sus cualidades y  resultados plásticos como por su coherencia y fundamentación argumental.
    La contemplación de su obra me acerca al decorativismo de ornamentos de pasados remotos y, a su vez, al ludismo topológico y casi cibernético más actual.

                                                Tomy Duarte
                            Directora del Círculo de Arte Alicantino
                            Diario Noticias de Alicante, 230-03-2006